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Niko McCarty 🧫
Ciencia. Biología. Progreso.
Editor fundador @AsimovPress / ¡Suscríbete!
Jefe de @AsimovBio Creativa
Es realmente sorprendente cómo tantas cosas en biología, que damos por sentadas, fueron adoptadas por accidente.
Un ejemplo:
Cuando los científicos aplican un gel para separar moléculas de ADN, normalmente añaden bromuro de etidio al agar. El bromuro de etidio es un colorante fluorescente que se fija en las ranuras del ADN y emite un color rojizo cuando le iluminas con luz ultravioleta. Es una forma sencilla de ver dónde acaba el ADN en el gel.
Pero la única razón por la que ocurrió la tinción con bromuro de etidio fue por una centrifugadora rota.
En 1972, dos científicos holandeses (Cees Aaij y Piet Borst) intentaban separar el ADN aislado de las mitocondrias. Estaban centrifugando el ADN dentro de una gran centrifugadora, y la máquina se estropeó.
Sin desanimarse, el dúo decidió separar su ADN usando geles en su lugar. La electroforesis en gel de agarosa se utilizaba desde los años 60 para separar ADN radiomarcado. Las moléculas de ADN se modificaban para transportar un isótopo radiactivo (normalmente fósforo intenso) y luego los científicos las pasaban por el gel y usaban un detector de radiación para averiguar a dónde había ido el ADN. Esto era obviamente tanto tedioso como peligroso.
La brillante intuición que tuvieron Aaij y Borst fue, en cambio, simplemente añadir bromuro de etidio al gel para que el ADN "se iluminara". No hace falta radiación. Los científicos holandeses dejaron de usar su centrífuga por completo y comenzaron a separar moléculas de ADN con este nuevo enfoque. Su descubrimiento se difundió rápidamente.
(¡Pero los primeros geles parecían una basura!)


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Necesitamos más inversión en antivirales de amplio espectro, o medicamentos que protejan a las personas de muchos virus simultáneamente.
¡Por desgracia, es difícil hacerlo! Por ejemplo, solo existen más de 60 tipos de adenovirus, cada uno con proteínas únicas. Diseñar un antiviral que bloquee todos estos problemas es muy difícil.
En lugar de diseñar medicamentos, ¿y si aprovecháramos la física?
Al fin y al cabo, todo virus entra en una célula humana "presionando" o "empujando". Si la célula puede percibir estas fuerzas físicas y de alguna manera usarlas para activar resistencia, entonces quizá podríamos desarrollar antivirales más universales.
Un nuevo artículo insinúa esta posibilidad, y surge de un extraño descubrimiento anterior.
Hace unos años, los científicos cultivaron células humanas a bajas densidades e infectaron con virus. Cuando lo hicieron, cada célula producía grandes cantidades del virus; se infectaban fácilmente.
Sin embargo, cuando este experimento se repitió con células cultivadas a alta densidad, cada célula (de media) producía mucho menos virus. Algo con este "amontonamiento" bloqueaba la replicación viral.
Estos científicos especularon que podría estar involucrada una proteína llamada Piezo1. Piezo1 es un canal de calcio mecánicamente sensible. Al activarse (con vibraciones, tacto o pequeñas moléculas) se abre, permitiendo que el calcio se vierta en la célula. Esta entrada de calcio provoca que la membrana celular se endurezca, aunque el mecanismo no está claro.
Para este nuevo artículo, entonces, científicos chinos cultivaron células humanas a bajas o altas densidades, las infectaron con muchos virus diferentes y estudiaron la implicación de Piezo1. Cuando crecieron células a alta densidad, pero eliminaron a Piezo1, cada célula produjo más virus. De manera similar, cuando las células se cultivaban a baja densidad e infectaban con virus, mientras se agitaban en una placa, se volvían más resistentes a la infección. Este efecto desapareció cuando se eliminó Piezo1.
De manera similar, cuando los autores sobreexpresaron Piezo1 en HEK293T células, suprimió la replicación viral (aproximadamente 10 veces). Este efecto no se observó con Piezo2, otro canal iónico mecanosensible.
Los investigadores utilizaron a continuación agonistas Piezo1 para simular este efecto. Una pequeña molécula, llamada Yoda1, se une y activa a Piezo1. El tratamiento de células con Yoda1 redujo los títulos virales en células humanas entre 10 y 100 veces. Los investigadores también infectaron ratones con dosis letales de varios virus (enterovirus, coxsackievirus, gripe A), trataron a los animales con Yoda1 (o controles) y descubrieron que los ratones tratados tenían más probabilidades de sobrevivir.
Esta obra es interesante, pero también imperfecta. Por un lado, no se describe el mecanismo molecular que une Piezo1 —> resistencia viral. Creen que tiene algo que ver con el endurecimiento de la membrana, pero nadie sabe realmente *cómo* la activación de Piezo1 causa esto.
Otro problema son los métodos. En un experimento, los investigadores infectaron ratones con virus y luego los agitaron en pequeñas plataformas. Esto, al parecer, aumentó su resistencia. Pero los científicos nunca explican realmente el método, ni cómo son las plataformas, ni cuáles eran los ajustes de los dispositivos. Todo es un poco vago y difícil de creer.
Aun así, buscar mecanismos "universales" o físicos para construir terapias de amplio espectro resulta emocionante. En lugar de crear pequeñas moléculas que ataquen un solo patógeno, deberíamos pensar en principios biofísicos unificadores que puedan usarse para ejercer un control más amplio.

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