La mayoría piensa que envejecer equivale a declive. Lo que veo a diario cuenta una historia diferente. Personas de 40, 50 o 60 años reconstruyendo energía porque por fin han arreglado lo básico: 1. El horario de sueño se volvió innegociable 2. La ingesta de proteínas aumentó 3. Caminar sustituyó a estar sentado constantemente 4. La exposición a la luz coincidía con ritmos naturales La biología premia la constancia, no la juventud.