Helen Andrews lanza una advertencia contundente: la entrada masiva de mujeres en la fuerza laboral está desencadenando dos crisis potencialmente capaces de acabar con la civilización a la vez. Primero: La "gran feminización" de las instituciones —canalizar a mujeres en edad fértil hacia carreras profesionales — ha desplazado los lugares de trabajo hacia el consenso, la empatía y la evitación de conflictos, erosionando el mérito, el debate y la función (piensa en el wokeness como síntoma). Segundo: la caída en picado de las tasas de natalidad, ya que el enfoque profesional retrasa o previene tener hijos — ninguna civilización previa ha realizado este experimento a gran escala. No son problemas separados: surgen del mismo cambio sin precedentes. Las alarmas sobre la tasa de natalidad llaman la atención, pero Andrews sostiene que la decadencia institucional es la amenaza gemela que pasa desapercibida. ¿Está en algo profundo sobre los sacrificios de la sociedad moderna, o es un exceso de alcance? ¿Cuál ves como el mayor riesgo: el colapso de la fertilidad o las instituciones feminizadas?