Una mujer afirma que fue despedida por Starbucks tras denunciar a compañeros de trabajo que eran inmigrantes ilegales. En el pie de foto, dice: "Me despidieron, pero estoy contento. No lo he oído en redes sociales ni en las noticias. Yo estaba allí, trabajando mi turno, cuando llegó ICE vi a mis compañeros entrar en pánico en cuanto se dieron cuenta de lo que estaba pasando. Manos temblando. Ojos pegados al suelo. Todo el mundo sabía lo que pasaba, pero nadie quería decirlo en voz alta. Yo sí. Les dije a los agentes de ICE quiénes eran los verdaderos inmigrantes ilegales dentro de la tienda. No mentí. No exageré. Dije la verdad sobre lo que Starbucks ya sabía y elegí ignorar. No intentaba montar un escándalo. No intentaba ser un héroe. Creía que las leyes existen por una razón, y creía que la honestidad importaba. Más tarde ese mismo día, mi gerente de Starbucks me llamó a la oficina y me dijo que había infringido la política y que la situación sería "investigada". Sin explicación. Sin discusión. Solo lenguaje corporativo. Unos días después, tras años de lealtad, me despidieron. No porque haya infringido la ley. No porque haya mentido. Sino porque yo hablé. Starbucks no me despidió para proteger a los trabajadores. Me despidieron para protegerse."