A la gente no le importan las ideas nuevas. Les importan los deseos profundos que siempre han tenido, finalmente expresados con palabras. El mejor marketing no es la invención. Es la traducción. Es dar lenguaje a lo que la gente ya cree pero no podía articular. No tienes que crear demanda, solo tienes que dar voz a la demanda que ya existe. Un gran texto publicitario se siente como leer la mente porque lo es. Refleja a las personas lo que ya creen.