El imán Jamenei se dirige a las familias de los mártires: "Permítanme deciros abiertamente: siempre que pienso que esta guerra, estos martirizos y estas arenas de honor y sangre podrían llegar a su fin, y que podríamos quedarnos, solo para un día morir de forma ordinaria, quizá en un accidente, como tantos pasan, o por una enfermedad, por Dios, el mero pensamiento de ello pone tal presión en mi corazón. Ser privado de una arena que es una lucha por el honor eterno y divino, una carrera hacia el Paraíso, y luego simplemente morir de la manera habitual; Esto es muy difícil. Ojalá nuestra muerte fuera como la de tus hijos, esta es una oración que surge desde lo más profundo de nuestro corazón. Y no creo que haya nadie que realmente entienda la realidad de tal muerte y no la anhele."