Si no eliges por mérito, te consigues idiocracia. Esto es obvio, pero muchas universidades insistieron en aprender esto por las malas. Volverse a cegas a los exámenes fue una tontería, y lo que es aún más tonto es mantenerse ciego ante las consecuencias. Las UC siguen sin tener en cuenta las puntuaciones del SAT/ACT en las admisiones. Ni siquiera al decidir a quién conceder becas.