Hoy, la administración Trump derogó la conclusión de peligro: la sentencia que sirvió de base para limitar las emisiones de escapes y las normas sobre las centrales eléctricas. Sin ella, seremos menos seguros, menos saludables y menos capaces de combatir el cambio climático — todo para que la industria de los combustibles fósiles pueda ganar aún más dinero.