El secretario de Estado Marco Rubio dijo hoy al Senado que Estados Unidos supervisará y controlará todos los ingresos de las ventas de petróleo venezolano que él denominó "petróleo autorizado", no solo los 30–50 millones iniciales de barriles. Todo el petróleo producido por la compañía estatal venezolana PDVSA está sujeto a sanciones estadounidenses, lo que significa que cualquier venta y transacción financiera relacionada está condicionada a la autorización estadounidense. Según este acuerdo, los ingresos petroleros se depositan en una cuenta supervisada por el gobierno de EE.UU. y se liberan solo después de que Washington apruebe planes y partidas mensuales específicas. Rubio afirmó que las autoridades venezolanas también deben pagar por un sistema de auditoría independiente "aceptable para nosotros" para verificar cómo se gastan los fondos. El presidente interino venezolano Delcy Rodríguez dijo ayer: "No tenemos poder externo al que debamos obediencia. En cuanto a las amenazas personales que recobo, quiero que sepas que ya era consciente de ellas cuando juré el cargo de presidente en funciones... No tenemos miedo. Tampoco tememos las relaciones de respeto con Estados Unidos, pero esas relaciones deben basarse en el respeto: respeto al derecho internacional, respeto humano básico en las relaciones interpersonales y respeto por la dignidad y la historia de Venezuela."