El chaval medio de veinteañeros que nunca ha experimentado nada más que un comunismo racial gay desbocado entiende que algo ha salido terriblemente mal. Puede que solo pueda comunicar las numerosas expresiones visibles diarias de la crisis en lugar de su origen, pero siente en su alma que el mundo no debería ser así. El mero hecho de que él entienda intuitivamente que falta algo, algo que él mismo nunca ha experimentado en su vida, es un testimonio de la naturaleza muy real del problema.