Sus nombres y rostros no serán olvidados. Cada persona que murió tratando de derrocar el régimen islámico para que otros puedan vivir algún día en un Irán libre con derechos humanos y una democracia justa tendrá un lugar especial en la historia de la nación. Miles de hombres, mujeres y niños han perdido la vida en repetidas oleadas de resistencia a lo largo de los últimos 47 años, no solo hoy, sino a lo largo de décadas de lucha.