Así es como siempre sucede con los mártires de la izquierda. Comienzan contándonos esta historia biográfica completamente ficticia donde el mártir era un servidor benevolente y humilde de los oprimidos. Luego, cuando resulta —como siempre sucede— que en realidad era un degenerado violento y desquiciado, inmediatamente cambiarán de enfoque e insistirán en que su carácter y vida personal en realidad no importan.