Cuando estuve en Minneapolis, escuché una serie de historias locas. Pero cerca de la cima de la lista: Un par de oficiales de ICE y CBP fuera de servicio iban a cenar en Minneapolis. Fueron expuestos y su ubicación revelada, y el restaurante fue asediado. Los oficiales quedaron encerrados en el restaurante, y la policía local se negó a responder a sus súplicas de ayuda (como les han indicado las autoridades locales). Eventualmente, sus compañeros agentes federales vinieron a su ayuda. Esto es solo un vistazo de lo que está sucediendo en Minneapolis porque los funcionarios estatales y locales se niegan a cooperar con la aplicación de la inmigración. Han creado el caos para poder tener momentos como el de ayer, donde alguien muere trágicamente y los políticos pueden hacer un espectáculo sobre los males de hacer cumplir la frontera. La solución está a la vista de todos. Espero que las autoridades en Minneapolis detengan esta locura.