La decisión del gobierno holandés de gravar las ganancias no realizadas a partir de enero de 2028 (y un posible impuesto de salida) es la gota que colma el vaso. Me voy del país antes de que termine el año. No puedo prosperar bajo políticas que castigan el éxito y la creación de riqueza. Parece inminente una fuga de capitales significativa.