Arte digital: reflexionando sobre cómo llegamos aquí. El arte digital evoluciona junto con la digitalización y la softwareización de la vida, reflejando e interrogando las condiciones mismas que reconfiguran la percepción, la agencia y el significado cultural (algo que el arte ha hecho a través de todas las diferentes tecnologías que ha utilizado a lo largo de los siglos). ¿Qué es lo que hace diferente esta vez? ¿Qué han ofrecido estas tecnologías digitales al arte? Con la aparición de la web, la interfaz misma se convirtió en un marco visual e ideológico, obligando a los artistas a confrontar las formas en que el software estructura cada acto de ver. Los artistas se encontraron con un mundo en el que las acciones artísticas podían ser distribuidas, recombinadas o co-autorizadas a través de distancias, planteando nuevas preguntas sobre la naturaleza de la presencia, la relación y la autoría. En la era de las plataformas, el arte digital entró en sistemas diseñados para clasificar, predecir y monetizar el comportamiento, revelando cómo las obras de arte son arrastradas a bucles de retroalimentación algorítmica que reconfiguran la visibilidad y el significado. Cada momento presenta nuevas posibilidades y nuevas limitaciones, lo que lleva a los artistas a preguntar (y visualizar): ¿Cómo se hace arte dentro de un entorno perceptual gobernado por la computación? ¿Cómo revelamos infraestructuras diseñadas para permanecer invisibles? ¿Y qué significa crear significado dentro de sistemas que cada vez más guionizan la atención y el deseo? Lo que las tecnologías digitales ofrecen al arte no son meramente nuevas herramientas, sino nuevas condiciones de visualidad. Es dentro de estas condiciones que las prácticas de arte digital contemporáneo encuentran tanto su urgencia como su fuerza crítica. Las obras de arte ahora pueden entenderse no solo como objetos estáticos, sino también como eventos computacionales, nodos en una red o comportamientos dentro de un sistema. El arte creado dentro de este entorno debe lidiar con el software no como un dispositivo, sino como una cosmovisión, una que aún es poco comprendida por muchos, pero que es cada vez más esencial con la que interactuar. Terraforms Parcel #1590 de @mathcastles